Los exosomas humanos son vesículas biológicas capaces de estimular procesos naturales de regeneración celular, reparación de tejidos y producción de colágeno. En AGF Mesenchymal los aplicamos como activos biotecnológicos de última generación para potenciar tratamientos estéticos, dermatológicos y médicos, con resultados visibles y científicamente respaldados.
Las células madre mesenquimales, (CMM) son células adultas multipotentes, plasticidad hacia diversos linajes celulares como condrocitos (cartílago), osteocitos (huesos) y adipocitos, entre otros. Tienen morfología fibroblastoide.
La obtención de la información o mensaje será por medio de:
Al ser de origen humano, los exosomas son biocompatibles y no provocan respuestas inmunes adversas.
Pueden ser dirigidos a células específicas mediante la modificación de sus superficies.
Pueden transportar diferentes tipos de moléculas, como proteínas, ARN y fármacos.
Son más estables que otras nanopartículas y pueden mantener su carga durante períodos prolongados.
Pueden cruzar barreras biológicas, como la barrera hematoencefálica.
Pueden ser utilizados para tratar enfermedades, como cáncer, enfermedades neurodegenerativas y enfermedades inflamatorias.
Pueden promover la regeneración tisular y la reparación de tejidos dañados.
Pueden modular el sistema inmunológico para tratar enfermedades autoinmunes y prevenir rechazos de trasplantes.
Pueden ser diseñados para adaptarse a las necesidades individuales de cada paciente.
También llamados factores tróficos, conjunto de sustancias, la mayoría de naturaleza proteica. Junto con las hormonas y los neurotransmisores desempeñan una importante función en la comunicación intercelular.
Son moléculas de señalización. Cada tipo de factor de crecimiento tiene un mensaje, un receptor objetivo y una acción que lo causa diferente.
Los factores de crecimiento funcionan mejor en grupos, donde cada uno desempeña su función. Una vez que las células excretan los factores de crecimiento, deben moverse a través de la matriz extracelular entre las células para llegar a la célula objetivo. Una vez en la célula objetivo, los factores de crecimiento se unen a un receptor en la célula objetivo para que esta pueda “escuchar” las señales del factor de crecimiento.